LENTEJAS , VERDURAS ESTOFADAS CON TOQUE ORIENTAL

LENTEJAS Y VERDURAS ESTOFADAS CON TOQUE ORIENTAL

LENTEJAS Y VERDURAS ESTOFADAS CON TOQUE ORIENTAL
Para 4 personas con ganas de repetir

Estamos a las puertas de la primavera, la estación del año en la que comenzamos a aligerar nuestra vestimenta y las tardes se hacen más largas cambiando nuestras costumbres y horarios. Pero lo que  nunca debe cambiar es la buena costumbre de alimentarse bien y de forma responsable, consumiendo de dos a tres veces por semana nuestras queridas legumbres. Siempre hay una ocasión para “meterse entre pecho y espalda” un tradicional guiso de lentejas enriquecidas con todo el sabor de morcillas, chorizos y longanizas, pero hoy vamos a apostar por un guiso menos graso y cargado de toques orientales.

Dicho esto. ¡A cocinar!

 

 Ingredientes

500 gr de lentejas Verdinas

100 gr zanahoria mediana

100 gr puerro

100 gr cebolla blanca mediana

100 gr de setas Shitake secas

40 gr pimiento rojo

50 gr de repollo

Raíz de jengibre

1 bulbo de lemongrass

150 ml Tomate triturado

100 ml de vino blanco seco

Cilantro finamente picado (solo las hojas)

Ajo

1 dl de aceite de oliva

Sal

Pimienta negra molida

2 L de caldo de verduras

 

Elaboración

  1. Lavar las lentejas Verdinas en abundante agua fría y una vez escurridas, reservar. Este tipo de lentejas no necesita remojo previo.
  2. Introducir las setas Shitake en agua ligeramente templada sin amontonarlas. No queremos estropearlas, así que mejor dejar las prisas para no perdernos todo su potencial de textura y sabor. Permanecerán sumergidas durante unos 30 minutos, de esta manera se rehidratarán y estarán listas para su preparación. Una vez pasado este tiempo, escurrirlas bien y secarlas con cuidado para quitarles el exceso de agua. No tiraremos el agua que conservará todo su sabor y la guardaremos para más tarde añadirla a nuestro guiso. Reservar.
  3. Lavaremos las verduras. Quitaremos la piel a la zanahoria y a la cebolla, cortándolas en tiritas finas o en juliana y reservando. Haremos lo mismo con el puerro, el pimiento y el repollo.
  4. En una cazuela de bordes altos, verteremos el aceite de oliva y lo calentaremos a fuego medio sin que llegue a humear. Una vez caliente, añadiremos las verduras por el siguiente orden: Primero la cebolla con el diente de ajo chafado, cocinándolos hasta que la cebolla empiece a volverse transparente. Inmediatamente añadiremos el pimiento rojo y al cabo de un minuto removiendo, la zanahoria y el repollo. Mezclaremos, mediante una cocción suave, todos los sabores de las verduras. Cuando las más duras comiencen a ablandarse, añadiremos el puerro. Debemos conservar un ligero grado de dureza en las verduras. Retiraremos del fuego por unos momentos.
  5. En una sartén, saltearemos las setas Shitake, el bulbo de lemongrass limpio y cortado y dos o tres rodajitas finas de raíz de jengibre fresco con un poco de aceite, moviendo con mucho cuidado de no dañar las setas hasta que comiencen a dorarse. Una vez salteadas, las añadiremos al resto de verduras en la cazuela de bordes altos.
  6. En esa misma sartén verteremos el vino blanco seco con el fin de desglasar todo el sabor del aceite que ha salteado las setas. Una vez hecho esto, verterlo en la cazuela de las verduras y llevarlo todo a ebullición para eliminar el alcohol del vino. Esto serán unos 3 minutos desde que empiece a hervir.
  7. Es el momento de verter 1,5 l de caldo de verduras o hasta que cubra muy por encima de las lentejas. No lo calentaremos previamente. Las lentejas verdinas deben iniciar su cocción desde agua o caldo frío.

Tras las lentejas, verteremos el tomate triturado y la pimienta negra molida. Dejaremos la sal para el final de nuestra elaboración. Llevaremos a ebullición y cocinaremos a fuego medio durante 1 hora aproximadamente. Seguramente durante la cocción, el líquido mermará sin que las lentejas estén aun blandas, es el momento de añadir el agua de remojo templada de las setas o el caldo que reservamos o ambas, nunca fríos pues no es conveniente parar la cocción. Repetiremos esta operación tantas veces como fuera necesario hasta que las lentejas estén blandas y nuestro guiso tenga todo su sabor y textura deseada (yo recomiendo que se busque la cremosidad). Mucho ojo con descuidar el guiso, sobre todo en la recta final, ya que suele agarrarse al fondo de la cazuela y acabaría quemándose.

  1. Cuando al probar nuestras lentejas, éstas estén blandas pero aún le quede al guiso un poquito de cocción para estar en ese punto ligado y cremoso, es el momento de añadirle la sal.
  2. El reposo, una vez apartemos el guiso del fuego, es fundamental para que tanto trabajo y atenciones termine con un éxito seguro. Unos 10 o 15 minutos serán suficientes.
  3. Antes de servirlas, incorporar el cilantro fresco finamente picado y revolver. Ya está lista para sorprender. Unas lentejas llenas de sabor y chispa.

Blanca Ramos

 

 

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