SALPICÓN DE FABES ASTURIANAS CON VERDURITAS

La primera vez que comí una auténtica fabada fue, siendo yo una niña y durante un viaje por la Península con mis padres. Visitamos Asturias y, como no, mis padres que eran grandes amantes de la buena mesa y fieles seguidores de las legumbres y de la gastronomía tradicional española, me llevaron a degustar este sabroso y potente plato. Una buena fabada hace que te sientas grande, y no lo digo por el volumen que puede llegar a alcanzar tu estómago cuando la comes, me refiero a poderoso, invulnerable, satisfecho con tu vida. Parece que todo tiene sentido mientras respiras profundamente tras el festín.

Es una lástima relegar este tesoro de la naturaleza, este regalo de los Dioses celtas, a las cocinas de invierno. Quiero sacar las fabes al sol del verano, para que se relacionen con otros ingredientes y se conviertan en un nuevo festín, más ligero y refrescante que nos aporte alegría, salud y bienestar.

Os aconsejo que degustéis este plato acompañado de un buen pan, de los muchos que hay repartidos por España, ya sea un Bollo preñao asturiano o cualquier Chusco de pan que tenga miga y sirva para rebañar. No olvidéis las frescas y sabrosas sardinas del Cantábrico que, fritas o a la plancha, enriquecen nuestra gastronomía todo el año y, de forma festiva, en verano. ¡Ah!, y si tenéis a mano, disfrutad de una sidra escanciada bien fresquita.

Dicho esto… ¡A cocinar!

 

Para 4 personas

Ingredientes

  • 400 gr de fabes asturianas
  • 200 gr pimiento verde en cubitos
  • 200 gr pimiento rojo en cubitos
  • 200 gr cebolla roja en cubitos
  • 1 o 2 dientes de ajo
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 80 ml de vinagre blanco de sidra o manzana
  • Perejil picado
  • Sal y pimienta negra recién molida

 

Elaboración

1.- Para disfrutar de unas buenas fabes, protagonistas de nuestro plato, hay que utilizar siempre fabes asturianas, ya sean secas o frescas. Éstas últimas las podréis congelar y cocinar sin dificultad en cualquier momento.

2.- Recordad poner las fabes  en remojo el día antes de la elaboración, durante unas 12 horas como mínimo. Para cocinar las fabes elegiremos una olla grande y ancha para evitar amontonar nuestras fabes. Las cubriremos con abundante agua, hasta que el nivel alcanzado sea muy superior (2 o 3 dedos por encima) al de las fabes. Comenzaremos la cocción con fuego fuerte hasta que rompan a hervir, continuando a fuego suave hasta el final de la cocción.

3.- Nunca debe faltar el agua que debe cubrir las fabes en todo momento. Cuando lleven una hora de cocción, «asusta» las fabes echando medio vaso de agua fría para que se rompa el hervor y cuezan mejor, sin deshacerse en exceso. Repite la misma operación cuando lleven 2 horas de cocción.

4.- Añade un poco de sal y prueba el sabor. Las fabes asturianas, debido a que son muy mantecosas y frágiles, no deben revolverse violentamente nunca, sobre todo cuando empiezan a ablandarse. A las 3 horas de cocción es posible que ya estén listas. Prueba alguna fabe para comprobar que está tierna, y rectifica de sal si es necesario. No tengas prisa, si necesitan más tiempo de cocción, dáselo.

5.- Una vez estén tiernas, escurriremos con mucho cuidado de no romperlas y enfriaremos con agua fría. De esta manera interrumpiremos la cocción. Al contrario que con la Fabada no nos interesa un tiempo de reposo con calor residual. Para esta elaboración, la fabe debe estar cocida, tierna pero apretada. Resérvalas.

6.- Durante la larga cocción de las fabes, hemos tenido tiempo de dejar en reserva y preparados el resto de los ingredientes como las verduritas que las acompañarán. Para ello, cortaremos los pimientos en dados grandes, tras lavarlos y retirarles las semillas y tallo, junto con la cebolla roja que limpiaremos de pieles y cortaremos también en dados grandes. Pelaremos el diente de ajo y lo picaremos muy menudo.

7.- Es el momento de mezclar todos los alimentos. Como las fabes son bastante delicadas, comenzaremos por mezclar en una fuente las verduritas con el aceite, el vinagre, la sal y pimienta, además del perejil picado al gusto. Podemos agitarlas cuanto queramos pues son verduritas de gran dureza. Probaremos la mezcla, sobre todo la vinagreta. Debe resultar con chispa, es decir, que se note el vinagre. Una vez esté a nuestro gusto, incorporaremos las fabes, removiendo con mucha suavidad para que se impregnen del sabor de la vinagreta y de las verduritas. Guardaremos en frío durante una o dos horas. Pasado este tiempo, estarán listas para llevar a la mesa

 

TRUCO O CONSEJO: Si queremos una vinagreta más cremosa, mezclar primero el aceite, el vinagre, la sal y la pimienta añadiendo una o dos yemas de huevo duro desmigadas. Luego incorporar las verduritas y seguir la receta.

Sin comentarios

Añadir un comentario